Con
miradas en lejanía
llenas
de dolor gustoso.
Es
cuando pierdes
el
control de la caída del barranco.
Se
filtra el pecado
con
la hemorragia del pensamiento.
Dichosos
los que el cielo tocan
con
la punta de lanza.
De
tu boca enfermiza,
rituales
nacen
de
alabanza a tu dios.
Con
caminos pudorosos
se
llega al infierno.
Y
ese puente que los une
sueña
con la tiranía de la esclavitud.
Porque
el vacio lo llena
con
sonidos empapados en tristeza,
alegría
calibra la sed
de
la iglesia contra deidades
compitiendo
por el balance.
Que
no será visto
hasta
el final de los días;
garantías
sobran
en
el pudor de la existencia,
que
la compasión es débil:
para
quienes el cielo tocaron ya.
No hay comentarios:
Publicar un comentario