jueves, 29 de septiembre de 2011

Insignificante Verdad


Con miradas en lejanía
llenas de dolor gustoso.
Es cuando pierdes
el control de la caída del barranco.
Se filtra el pecado
con la hemorragia del pensamiento.

Dichosos los que el cielo tocan
con la punta de lanza.

De tu boca enfermiza,
rituales nacen
de alabanza a tu dios.

Con caminos pudorosos
se llega al infierno.
Y ese puente que los une
sueña con la tiranía de la esclavitud.

Porque el vacio lo llena
con sonidos empapados en tristeza,
alegría calibra la sed
de la iglesia contra deidades
compitiendo por el balance.

Que no será visto
hasta el final de los días;
garantías sobran
en el pudor de la existencia,
que la compasión es débil:
para quienes el cielo tocaron ya.

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