martes, 20 de septiembre de 2011

Confluencia


Algún anochecer
emergerá mi conciencia suprema,
y en el flujo de mis sueños
nuestras mentes se reencontraran.

Con el deseo inefable
de conocer las virtudes del misticismo del destino;
porque en el engaño de la intangible realidad virtual,
que en su apariencia seducía a las deidades del anonimato
y su gusto por lo privado/confidencial/íntimo.

Como en su inicio etéreo al ir descubriendo
el existir de un ente
que en la inmortalidad del infinito ya amaba.
Con su sed de eternidad
vivirán sin forma:
el encanto de la parsimonia atemporal.

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