Ojos cansados en la sombra de tu brillo.
Ojos cansados en la sombra de tus lágrimas.
Ojos cansados en la sombra de tu tristeza.
Ojos cansados en la sombra de tu alegría.
Ojos cansados en la sombra de tu sonrisa.
De tu brillo.
Un breve saludo conquista tu llegada
engaño corto de tus engaños,
sutileza al odiar.
El cabalgante de nombre prohibido
es igual a los demás.
De tus lágrimas.
El desenlace está escrito
nubla simpatía el deseo de tu vientre
confunde el arrullo el sonido de las hojas.
Estupidez humana sacrilegio vergonzoso
huyendo del pecado
cada cabello exclama saciedad.
De tu tristeza.
El ruido del cielo pide tu ayuda
ignorante convicción enclaustrada,
convaleciente corazón sediento de pasión.
Tus ojos me narran respaldo común
y artificio del pasado entrañable.
De tu alegría.
Desasosiego vive en la tiranía de tus venas.
Endorfinas engañadas con el abismo del poder,
sensatez y timidez.
Giraba la pupila en sangre;
“la montaña sagrada” es más importante
que la vida del árbol.
De tu sonrisa.
Solo recuerdos maduros en la hibrides del tiempo.
Ineficaz explicación ante la verdad
Donde ríe tu corazón y tu comprensión del bien.
Aturdido en las corrientes de ríos de sentimientos
olvidados y aprehendidos en las redes
de la pseudo audacia.
En mi oscuridad
Es más tangible
Que tu lucidez intelectual.
Solo me guía mi subconsciente “sentipensante”
engaños naturales operados con seriedad.
Mi voz es arma
mi honestidad balas.
Asesinos; de piel
sensación de entendimiento
cruel alivio saludable.
En mis manos tengo nada
expresión descomunal
de la terquedad terrestre.
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