Necesito mentir,
mentir para vivir;
y es tan hermosa mi mentira
que se vuelve verdad.
Verdad que enciende mi interior,
proyectando esta oscuridad
transformada en luz.
Esos sentimientos apáticos que te hacen feliz,
en la espera
de no esperar nada.
Sigo penetrando/profundizando (en) tu inocencia,
violando tu tranquilidad
dichosa de ser inmortal tan falsa como el infinito,
donde vive Dios y tus ganas de cambiar.
La sabiduría de la conexión
donde conviven todos tus miedos
y tu ser verdadero,
olvidado, triste.
Extrañando su hogar:
¡tu alma!
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