En un somnoliento habitar,
donde me puedo escuchar y responder en una misma dimensión.
Sucede esta aleatoria lluvia de ideas intermitentes
que saturan mi débil capacidad de retención.
Cada vez que recreo su epifanía
me pregunto el porqué de esa mentira que cambio mi vida.
Y la respuesta se vuelve un Déjà vu de un Déjà vu sobre un Déjà vu.
Normalmente uno dice lo que siente y escribe lo que piensa,
pero ahora solamente estoy perdiendo mi tiempo.
Pero ese pensamiento inédito
es el dobles que la obliga a ir al fondo del tejedor,
ese fastidio de la perfección.
No descansa hasta morir
no vive hasta ser.
Transmuta en el desasosiego anhelante
transmuta en la falsa idea del recuerdo
transmuta en el balance perfecto entre olvido y alusión.
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